“No es posible conseguir sociedades verdaderamente libres y solidarias si no conseguimos personas capaces de pensar por sí mismas en el marco de un proceso solidario y cooperativo de discusión”

Uno de los rituales que realizamos al finalizar cada sesión de yoga en familia es reunirnos en círculo. Esta forma de ubicarnos en el espacio tiene como objetivo fomentar la conversación entre los presentes en igualdad de condiciones y consideraciones independientemente de la edad y/o rol social. El acto de conversar surge de cualquier circunstancia que lo impulse . Por ejemplo, el cuento puede ser un recurso idóneo para estos momentos. A través de la lectura del mismo se pueden plantear cuestiones filosóficas ajustadas a los más pequeños de la sesión. Y todos tendremos la oportunidad de expresar nuestras opiniones, hablar y escucharnos y proponer soluciones a posibles conflictos de la vida cotidiana. Un espacio de socialización natural para practicar habilidades comunicación no violenta y cultivar la plenitud de nuestro cerebro.
Pero ¿por qué un circulo?¿cuando se empezaron a llevar este tipo de prácticas socializadoras y espirituales?. En la antigüedad, tanto los hombres como las mujeres compartían historias alrededor del fuego generando un contexto de coloquio en comunidad que trataba de aclarar y dar sentido a un variado conjunto de temas que preocupaban a los seres humanos de aquella época. Conforme se desarrollaron las ideologías patriarcales, las comunidades se dividieron ya que se instauraron las jerarquías. Por tanto pasamos a  filas de personas que escuchan a quienes dictan las normas y a los expertos. El Círculo es maravillosamente versátil a la hora de permitirnos comunicarnos con otros de un modo no jerárquico, igualitario, respetuoso y al mismo tiempo creando conexiones . Y ¿por qué es importante crear espacios para conversar?.  La conversación es el medio a través del cual tanto los pequeños como los adultos no sólo nos comunicamos sino aprendemos a “filosofar”, o lo que es lo mismo, a desarrollar un pensamiento riguroso, crítico y creativo.
Te animo a que cojas un cuento, un comic, un documental, una película, un hecho cotidiano y converséis sobre los temas que susciten. La pasada semana mi hijo, de tan solo cuatro años, y yo hemos visionado dos documentales relacionados con la imagen del superhéroe según el contexto social que le toco vivir y hemos tenido tema de conversación para “rato largo”. Con esta práctica hemos reforzado su pensamiento propio respecto al papel de los superhéroes mitificados por los dibujos, hemos identificados el verdadero objetivo del mismo (salvar al mundo) y hemos  descubierto que hay muchos superhéroes de la vida cotidiana: médicos, trabajadores sociales, bomberos, investigadores, …. Este es un simple ejemple de conocimiento, dialogo y de toma de decisiones. Gracias por leernos. Nos vemos en septiembre.

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