yoga en familia

¿Has observado que ocurre cuando
abrazas a un niño/a que se encuentra
desbordado por sus emociones?

¿Conoces alguna forma de
mostrarle a tus hijos/as el amor
sin utilizar las palabras?

¿ Has prestado atención a tu cuerpo
cuando susurras un te quiero?...

Se sabe que el primer sentido que se desarrolla en el feto humano es el tacto y, curiosamente, también es el último que perdemos al morir. Nuestra piel es extraordinaria, es el órgano más grande y la primera y más importante conexión con el mundo. Son muchos los estudios y experimentos que apoyan la teoría de que “los seres humanos no podemos sobrevivir sin el tacto, es una necesidad básica”, así lo afirma el antropólogo Ashley Montagu en su libro El Tacto.

Durante la década de los 70, el neuropsicólogo James W. Prescott realizó un estudio en 49 culturas diferentes que consistía en analizar los distintos modos de crianza de los hijos. Tras finalizar su trabajo, pudo comprobar que aquellas culturas en las cuales los bebés habían recibido mayor tacto nutritivo, el porcentaje de crimen y violencia era menor. Sin embargo, en aquellas culturas en las que el tacto nutritivo no formaba parte de la vida cotidiana, había más agresión y violencia. Como resultado, respaldó la teoría que dice que la privación del placer corporal durante la infancia o adolescencia está íntimamente unida a un mayor porcentaje de crimen y violencia.

Asimismo, el tacto es uno de los sentidos utilizados como principal fuente de aprendizaje por algunos enfoques pedagógicos que preservan el aprendizaje manipulativo a través del mismo para posteriormente intelectualizarlo.

En nuestros encuentros de Yoga dispondremos de un tiempo para disfrutar del tacto nutritivo en familia. Dibujaremos mensajes en nuestros cuerpos (¡Mamá Te Quiero¡ ¡Gracias hijo por aceptarme tal y como soy¡), nos fundiremos en un abrazo hasta sintonizar con los latidos del corazón del otro, tararearemos un canción erizando nuestra piel, contaremos cuentos que recorrer las diferentes partes del cuerpo, etc. Todo ello previo pedir permiso al otro para tocar su cuerpo (incluidos los/as niños/as ) y observando en todo momento que este resulta amable y agradable.

Las diferentes formas de tacto nutritivo que experimentaremos en las sesiones pueden ser recursos muy valiosos para utilizar en el día a día de la vida familiar. Por ejemplo, podemos crear un momento íntimo donde conectar tras el ajetreo diario pudiendo ser un masaje la forma de reencuentro, romper un dinámica familiar de tensión emocional regalando un abrazo, establecer un límite tocando la mano, etc.

Te esperamos en nuestra próxima sesión del 10 de julio del 2016.

 ♡ Yoga de 3-7 años de 10.30-11.30

♥︎ Yoga de 1-3 años de 11.30-12.30

Plazas limitadas.

Gracias por dedicar parte de tu tiempo a esta lectura.

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